Las elecciones presidenciales de Egipto son un motivo de regocijo y celebración. Ver en nuestras pantallas el entusiasmo con que millones de egipcios se han lanzado a participar en los primeros comicios presidenciales libres de su historia contemporánea independiente nos recuerdan las imágenes no tan lejanas de nuestros padres y abuelos, que vivieron con intensidad y emoción aquel 15-J de 1977. Sin embargo, no hay que confundirse: un proceso electoral abierto y transparente no implica el fin del autoritarismo. Continue reading